Apuntes sobre la marcha, 25 de junio de 2012

En su libro Quemar los días, James Salter dice que en la Naturaleza hay algo más que la “conciencia de un único yo”, algo más perfecto: la “conciencia de muchos, de todos, las manadas y los cardúmenes, las colonias y los enjambres”. Quizá es eso lo que buscaba Lonesome George, la tortuga gigante de Galápagos, al morirse. Es posible que estuviese cansada de ser única en su especie, de la soledad que suponía serlo,  y deseara un reencuentro definitivo y eterno con los suyos.

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