Apuntes, 19 de julio de 2012

Creo que hacemos bien en alargar todo lo posible los momentos de frivolidad, esos minutos inofensivos en que nos probamos ropa en una tienda o en que pensamos en el desayuno de un hotel. Y es que tarde o temprano regresará lo trascendente, seguirá en cierto modo el argumento de la vida, y tendremos que ponernos serios de nuevo. Quizá por eso Windham Lewis escribió: “Dadme lo superficial, lo externo de las cosas”. Y a lo mejor también por eso Albert Camus se quedaba mucho rato mirando las chaquetas de ante en los escaparates.

Apuntes, 16 de julio de 2012

En su Autobiografía, Life, Keith Richards recuerda sus inicios y cuenta cómo entonces, mientras muchos se espeñaban en aprender a tocar la guitarra, él buscaba un sonido. Creo que en literatura debemos hacer lo mismo. Y es que no se trata de aprender a escribir, sino de encontrar un sonido nuevo, de intentar el encuentro entre dos palabras que no se hayan juntado antes, como dice Yuri Andrujovich, aunque para ello tengamos que quitar una cuerda de la guitarra y quedarnos con cinco como hizo Keef.

Apuntes sobre la marcha, 11 de julio de 2012

En La civilización del espectáculo, Vargas Llosa acierta al denunciar la confusión que existe hoy en el mundo de la cultura, la falta de referencias que permitan al gran público saber cuáles son las creaciones de calidad. Tiene razón cuando señala que en ese ámbito reinan la impostura y el timo. Sin embargo, en su planteamiento hay una visión anticuada de las cosas. En cierto modo, él echa de menos la vieja dinámica instructor-instruido, la división de la sociedad en intelectuales influyentes y público influido. Detrás de sus palabras persiste la idea de que el intelectual puede comprender la realidad mejor que los demás, cuando, precisamente, ya no hay una, sino muchas realidades, y cada una de ellas se ha vuelto tan fragmentaria, complicada y caótica que su comprensión ya no está al alcance de nadie. Por otro lado, el autor de La fiesta del chivo descuida la existencia de nuevas formas de cultura, nuevas maneras de ser culto, de un tipo de inteligencia que ha nacido con las nuevas tecnologías y que nos permite mirar el mundo con ojos distintos, abordarlo desde otras perspectivas. En definitiva, vivir de un modo diferente.

Apuntes sobre la marcha, 3 de julio de 2012

Intocable, el libro de Philippe Pozzo di Borgo, es un ejemplo de que, si bien el dolor hace a una persona más lúcida y más sensible, no por ello la convierte en poeta. El autor sabe trasladar al lector a toda una serie de situaciones patéticas o divertidas que experimenta como tetrapléjico, le abre las puertas a un mundo de sufrimiento, pero no consigue conmoverle con sus reflexiones. En todo caso, lo mejor es su reivindicación de la vida incluso en las circunstancias más adversas, la constatación de cómo la vida se esfuerza siempre por asomar aquí y allá, de que es escurridiza y juguetona al imponer sus destellos de placer en un contexto desolador.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.