Apuntes, 5 de agosto de 2012

En busca de Klingsor, de Jorge Volpi, es un buen ejemplo de cómo el mundo de la ciencia puede constituir una fuente rica en argumentos literarios. El autor mexicano nos presenta a un grupo de físicos y matemáticos que investigan la fisión atómica en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pero la ventaja de la literatura es que no tiene por qué profundizar en materias que desconoce, le basta con moverse en el terreno de la intuición, como hacía Dalí en sus conferencias de Astronomía en el castillo de Púbol. Sí, le interesa agarrarse a la vertiente poética de lo científico y explotarla para sus propios fines, mencionar, por ejemplo, el concepto de infinito de Georg Cantor y emocionar al lector sin necesidad de explicarle nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: