Reseña de Tu alma en la orilla en el blog de Carlos Erice

http://asomadoalaestafeta.blogspot.com.es/2012/09/tu-alma-en-la-orilla.html?spref=fb

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Apuntes, 23 de septiembre de 2012

Uno de los grandes temas de la literatura sigue siendo la idealización de las personas y el desmoronamiento de esa idealización. Se trata de argumentos basados en la admiración excesiva que siente un personaje por otro. El lector ve cómo esa admiración se derrumba de repente en el momento en que el primero conoce detalles de la vida o del comportamiento del segundo.

En Una dama extraviada, de Willa Cather, el joven Niel Herbert venera la elegancia y los modales de su vecina Marianne Forrester, hasta que un día descubre cosas de ella que rompen esa imagen para siempre.

Muchas de las decepciones que sufrimos con la gente que nos rodea se deben precisamente a esa idealización exagerada. Sin ser muy conscientes de ello, colocamos a la persona admirada en una posición que le exige un virtuosismo permanente e imposible. Pero esa decepción, ese desplome que se produce tarde o temprano, no es un signo de su debilidad humana, sino un síntoma de nuestro fundamentalismo moral.

Artículo de colaboración en el Diario de Noticias de Navarra

Apuntes, 16 de septiembre de 2012

Eres senderista de un camino único que no se ha recorrido antes. Esos lugares y esa gente que ves en el trayecto son sólo tuyos. Se han acercado a la cuneta para saludarte, para desearte buen viaje. Así que disfruta y sé amable y sonríe, porque, después de ti, por ahí no va a pasar nadie más.

Apuntes, 11 de septiembre de 2012

La tarea de la literatura, de los escritores, es convertir la realidad en algo mejor. En lo que a personajes se refiere, mejorar a quienes nos rodean no significa precisamente hacerlos más bondadosos. Si alguna vez decido escribir una historia ambientada en la aldea donde vivo, explotaré el potencial poético de algunos vecinos, pero a los mamarrachos tendré que “mejorarlos” para que puedan alcanzar una dimensión literaria, es decir, no me quedará más remedio que transformarlos en forajidos.

Yo supongo que, en El ruido y la furia, Faulkner debió de hacer algo parecido con Jason. Cogió a un gilipollas de su pueblo y lo convirtió en un malo sublime.

Taller de escritura autobiográfica, trimestre de otoño 2012

Bienvenidos al Taller de Escritura Autobiográfica

http://www.pamplona.es/VerPagina.asp?idPag=167782PR&idioma=1

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