Apuntes, 28 de febrero de 2013

Es acertado tener deseos y planes, pero no por la esperanza de que algún día se conviertan en algo, sino por la propia satisfacción de verlos nacer.

En Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg escribe que, apenas vemos rotos los sueños, nos oprime la nostalgia por el tiempo en que bullían dentro de nosotros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: