Relato publicado en la revista Pregón

http://www.pregon21.com/index.php/hemeroteca/indice-de-los-numeros-45-y-46/

Apuntes, 21 de diciembre de 2013

Si el hambre es un indicio de recuperación tras la enfermedad, el ego es síntoma de salud mental, anímica. Mientras nuestro ego se mantenga activo y potente, insolente y obstinado, gozaremos de una salud de hierro. Es cierto que a menudo, cabalgando sobre él como en una montura rebelde, avasallamos un poco a los demás, entramos en las habitaciones sin llamar y ocupamos casi todo el espacio, pero incluso entonces estará ocurriendo algo positivo.

En su Diario de otoño, Salvador Pániker escribe: Y he llegado a la conclusión de que un poco de ego tampoco es cosa tan perniciosa. Un poco de ego es como la sal, y ameniza las veladas.

Taller de relato, Civivox Pamplona, enero-marzo de 2014

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