Apuntes, 21 de diciembre de 2013

Si el hambre es un indicio de recuperación tras la enfermedad, el ego es síntoma de salud mental, anímica. Mientras nuestro ego se mantenga activo y potente, insolente y obstinado, gozaremos de una salud de hierro. Es cierto que a menudo, cabalgando sobre él como en una montura rebelde, avasallamos un poco a los demás, entramos en las habitaciones sin llamar y ocupamos casi todo el espacio, pero incluso entonces estará ocurriendo algo positivo.

En su Diario de otoño, Salvador Pániker escribe: Y he llegado a la conclusión de que un poco de ego tampoco es cosa tan perniciosa. Un poco de ego es como la sal, y ameniza las veladas.

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Un pensamiento en “Apuntes, 21 de diciembre de 2013

  1. Que cosas tan bonitas dices.Por fin conseguí Monocotiledóneas .Lo estoy leyendo,me supera tanta imaginación .Mal síntoma.
    Te deseó un año saludable y literariamente fructífero.
    Un abrazo María Jesús

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