Apuntes, 2 de agosto de 2014

Necesitamos a las personas insensibles y frías. Sería imposible prosperar sin su ayuda, hacerse cargo de los enfermos, discapacitados, depresivos o de los afectados por cualquier limitación o debilidad. Gracias a su manera antidramática, “desdramatizada” de afrontar las cosas, los sucesos, las adversidades, podemos gestionar todas esas situaciones y salir airosos de ellas. Porque, además de la capacidad que tienen los insensibles de reaccionar y actuar con calma, compensan en cierto modo la avalancha histérica de los “trágicos”, su aportación melodramática llena de llanto prematuro, de malos augurios y, sobre todo, de un morbo especial por todo lo que sale mal, por los desenlaces que se tuercen.

En Die Ausgewanderten, el libro de relatos de W.G. Sebald, la mirada serena y distante del Yo-Narrador permite trasladar al lector la emoción literaria de esas cuatro historias dolorosas, conmoverle sin necesidad de que el autor se inmute.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: