Apuntes, 19 de agosto, 2014

Hermann Hesse escribe: En el artista, la estética sustituye a la moral.

Y es cierto que en el caso del escritor se da una permanente falta de escrúpulos que le lleva a sacrificarlo todo por una buena página, por una rima sublime, por un relato de calidad. En ese contexto, sumido en su labor creativa, el escritor es un ser despiadado, frívolo, insensible a todo lo que no sea la palabra, el lenguaje y su posibilidad emocionante.

Se habla de las imposiciones y exigencias de la moral, del imperio de principios dogmáticos bajo el que viven muchas personas en su obsesión por distinguir el bien del mal, y sin embargo no es menos represivo el régimen establecido por la estética ni menos humillante la esclavitud a la que puede someternos nuestra búsqueda incondicional de la belleza.

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