Apuntes, 19 de marzo de 2015

En la vida ocurre a menudo que nos confundimos de enemigos, que tomamos medidas de precaución frente a las personas equivocadas. En ese sentido, no deberíamos temer a los fuertes, sino a los débiles. Es la deriva imprevisible, caprichosa y errática de sus flaquezas aquello frente a lo que deberíamos permanecer siempre alerta.

En sus Memorias de ultratumba, Chateaubriand escribe: la vanidad no satisfecha de los mediocres produjo tantas masacres como el orgullo herido de los lisiados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: