Apuntes, 30 de enero de 2013

A veces la aparición breve y repentina de alguien nos lleva a expresar en voz alta un deseo, una obsesión o cualquier malestar. De pronto llega a casa un desconocido y en nuestro diálogo con él nos observamos a nosotros mismos de una manera nueva. Sin que nos pregunte nada, acabamos revelándole qué nos falta o dónde nos duele. Y antes de que se marche, querríamos que nos dijese qué nos pasa en realidad.

En el relato de John Steinbeck, Los crisantemos, la visita del afilador ambulante despierta en Elisa sentimientos que ella creía casi apagados.

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En la tertulia radiofónica del programa Así suenan los libros

Conferencia organizada por el Ateneo Navarro en Civicán, Pamplona, 22 de enero de 2012

Taller de relato corto, Civivox, Pamplona, trimestre de invierno 2013

En la tertulia radiofónica del programa Así suenan los libros

En el programa de radio Así suenan los libros

Apuntes, 3 de enero de 2013

En el mejor de los casos, la vida es una incorporación paulatina de sensibilidades, de empatías, más que de conocimientos. Cada año haríamos bien en sumar un nuevo interfaz hacia seres vivos u objetos inanimados con los que hasta ese momento no hayamos tenido comunicación, a los que no hayamos comprendido hasta entonces. De esa forma, al resto de diálogos que ya mantenemos podemos añadir otro con las piedras o con cualquier animal extraño cuyo código nos haya resultado siempre un enigma.

En Al faro, Virginia Woolf describe a un personaje destacando su comprensión hacia lo humilde, diciendo que había una rara luz en su corazón.

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